No tengo mucho tiempo para escribir. Mi vida ha venido dando vuelcos muy sabrosos últimamente. Sobre todo después de terminar mi temporada laboral con el College of the Mainland. Esto de dar clases lo cambia a uno. Y luego el Señor me metió en una dinámica muy padre con JME. Además, la participación cortísima en la escuela. Bueno… ya estoy en 5o. semestre y la verdad es que muy poco tiempo nos separa de la graduación. ¿Qué son dos años? ¡Es más, menos!

Y si a eso agregamos que Caro y yo inciamos una relación. Caramba, mi vida ha tomado giros deliciosamente inesperados. Quizá sea que anhelaba esta relación, pero tampoco quiero idealizarla. A mí me está encantando que desde el principio vayamos hablando las cosas con franqueza. Porque lo elemental para el amor es el conocimiento; porque para conocerse es preciso comunicarse y eso, estamos construyendo. Una relación basada en la mutua confianza y la comunicación. La verdad no daña, aunque a veces llegue a doler… es un dolor que sana y engrandece el espíritu.

Me levanto en la mañana e intento trotar un poco. No corro porque aún no tengo la condición necesaria, pero ahí vamos. Algo de ejrcicio en la mañana. Me ducho y me pongo guapetón. (Ja ja) y luego hago Laudes (una oración matutina) Después a la escuela. De regreso, como y luego… las tardes varían. A veces salgo con Caro. A veces tengo ensayo. Los jueves tengo Taizé. Otras veces salgo por tareas o investigaciones. En fin. Vísperas si es posible. A cenar con mis padres, comentar y hablar. Trabajar un rato en la compu. Completas y a dormir. Más o menos así está mi rutina.

Me acabo de inscribir a una biblioteca circulante de libros en inglés. Es muy interesante. Tienen bastantes novelas. Tengo curiosidad por leer a Isa Allende en inglés. También quiero a Anne Rice, Hemingway, Dickens, Dumas, Tolkien (!)… caramba, parezco niño en una confitería. Caro me dijo hoy que “me meto en los libros”, ¿será?

En fin, mi tiempo se acabó. Es hora de mover la tienda de campaña y tenderse bajo las estrellas. Hoy soñaremos juntos que nuestros corazones alcanzan su vuelo al Sol.

Un abrazo fraterno