Pues bien, así fue, mis padres y yo fuimos a Miahuatlán, un pueblote en la Sierra Sur de Oaxaca a dos horas de la capital del estado. En ese lugar nací y transcurrieron mis primeros 14 años. Estuve ahí hasta que terminé mi secundaria. Después vine a Oaxaca y la ciudad me adoptó. En fin, hay en el pueblo una casa y fuimos a arreglarla un poco, al parecer se va a vender pronto.

Llegamos y era de noche, así que fuimos a cenar unos tacos felices. volvimos para ver la novela de mi mamá y luego a dormir.

Al día siguiente, barrer, ver qué había, escombrar. A mí me tocó el oratorio, un lugar de 15 x 3 mts que fue alguna vez el sitio de reunión de aquéllos que iban a visitar al Niño Doctor. Tuve que seleccionar libros y cosas apiladas… al final quedó. Barrí el patio (15 x 6) que se me antojó más grande de lo que antes era… y ya.

El tercer día desarmar una bodega antiquísima que se caía de viejita. La polilla había corroído todo y teníamos que eliminarla. Cuando por fin terminamos, fuimos ahí de Tía Marina. Desde ahí escribí ayer y después fui a tomar algunas fotos que tengo en mi espacio MSN.

Miahuatlán es lindo, un poco caótico ahora, pues no estaba diseñado para tener tanto carro, pero de noche tiene un cielo precioso. Es una lástima que mi mugre cámara no pueda tomar las fotos como yo quisiera… pero es mejor así, el día que quieras, me dices y vamos.

Es bueno volver… aunque algunas cosas sigan doliendo.