Al mal tiempo, buena cara

No es que saliera tanto, querido lector. En realidad, puedo decir que mi vida transcurría en un radio de 1.8 km., con algunas salidas esporádicas a la Central de Abastos o a tiendas departamentales, para adquirir lo que se consume en cada semana aquí en la comunidad noviciado. Entre los martes y los sábados, la eucaristía vespertina con algunos cuantos de la comunidad de la colonia Santa María. 

Hoy, no obstante, las cosas son distintas. En medio de esta crisis mundial nos vemos invitados a permanecer en casa más tiempo. Quedarse en la casa el mayor tiempo posible es algo esencial en este momento, nos han dicho no solamente los que saben, sino la experiencia de quienes ya han padecido las curvas de contagio más pronunciadas. No ha sido fácil para muchos, es verdad. Yo te puedo decir que ha sido complejo

Primero, he pasado por una etapa de cansancio generalizado. Venir de la actividad cotidiana y hacer un alto seco le ha dicho a mi cuerpo que ya era hora de reposar. Se lo ha tomado en serio y me he sentido desganado al inicio del periodo de cuarentena. 

Después, he comenzado a pensar qué quería hacer en estos días. Me di a ver una serie en streaming y a dejar que mi corazón encontrara la mejor manera de contarme qué era lo mejor. 

 

Fotografía tomada en la oficina que utilizo en la casa, desde la que iremos preparando videos y sorpresillas. 

La idea

Finalmente, vi la iniciativa que tomaron los hermanos juniores con el p. Julio Alberto, Sch. P., aunada a otros muchos hermanos escolapios que celebran eucaristías y las transmiten vía streaming cada día. Me di cuenta que ese campo estaba cubierto, que podría decirle a la gente de la Santa María que podrían sintonizar esas celebraciones. Pero todavía quedaba un gusanito en mí. 

¿Qué pasa si por fin me decido a lanzar videos en esto del YouTube? Me pregunté, mientras viajaba por caminos antes recorridos. Y es que antes tuve un canal, hace 12 años… Ahora que, ¿y si fuera solamente un deseo egoísta de reconocimiento vano? 

Ya no se trata solamente de transmitir celebraciones. Quiero que la misma comunidad me desafíe para emitir opiniones, responder a sus preguntas y, sobre todo, transmitir una palabra de esperanza en medio de todas las circunstancias que nos deparan. 

Así nació el canal de YouTube: Padre Oti. ¿Hasta dónde llegará? No lo sé. Pero me queda la alegría de compartir con todos un poco de lo que pienso, siento y soy. Cuatro personas ya me han dado ideas para los siguientes contenidos, y mi mejor amigo me ha dicho que es importante generar contenidos en medio de la situación. Así que vamos a darle.