Dos meses más para terminar. Sabía que llegaríamos a este punto aunque no vi cómo llegó tan pronto. Estoy con los dedos pegados al teclado, las ideas revueltas que bullen mientras se organizan y se trocan en pensamientos concretos… ¿qué sigue? ¿cómo lo dijo? ¿dónde lo vi? …estaba por aquí, ¿o era en la otra página? ¡Qué locura! 

La investigación: leer páginas y páginas de una explicación del mundo que puede cambiar lo que veíamos, cómo y para qué lo veíamos. La filosofía también cambia la vida. Aunque también puede complicarse pues leer para escribir es distinto. Todo lo que llegue a nuestras manos tendrá que ser traducido a “mis propias palabras”. (Pero claro, sin trastocar lo que quiso decir el autor)

Las asesorías: hablar, discutir, comprender, agradecer: en un mundo ideal. Uno llega y le dice al asesor lo que leyó, lo que entendió para ¡descubrir que tal vez leyó, pero no entendió! Luego hacer esquemas para empezar a escribir.

La redacción: Empezar a hilar ideas, litros y litros de café. Nervios. Se traban los dedos aunque uno diga que ya lo entendió. Y de pronto ya es de madrugada: una cuartilla. Amanece y no avanzó más de tres cuartillas, pero el día de entrega sí avanzó. 

Más asesorías: Mi asesora dice que voy bien. Espero que diga lo mismo el día del examen. A seguir discutiendo y darme cuenta que entre más lo pienso, menos entiendo… pero hay que concretar porque las fechas de entrega ya fueron publicadas.

La entrega: No sé… aun no llega. (Por fortuna)

Seguiremos reportando.