Ahora estamos comenzando a agarrar ritmo. Supongo que nos tomará tiempo, claro está, pero después de un par de semanas veremos los resultados. Es curioso volver a la comunidad, después de un tiempo con nuestras familias. Creo que a todos nos cayó muy bien compartir un poco con los seres queridos: regresamos algo así como «renovados» y con más bríos. Sólo espero que el buen ánimo se mantenga con el paso del tiempo y el trajín de la vida en el juniorato.
Nada más llegar, nos hemos puesto a bosquejar el mes de enero, cuyos tres fines de semana siguientes están bastante ocupados. Éste, tendremos la responsabilidad de conducir el experimento del «Taller de líderes para maestros» en Puebla. El siguiente, hospedaremos la «Convivencia Vocacional» en la casa y, supongo, también nos involucraremos en la ejecución de la misma. El último, tendremos la visita de unos 40 muchachos del Instituto Morelos (Tlaxcala) que requerirá de nuestra presencia todo el sábado y la mitad del domingo. ¡Vaya con todo esto!
Quisiera poder planear con más detalle junio y julio; aunque julio es prácticamente Marista, claro, con la universidad de verano. Poco a poco he ido aprendiendo que, en la vida que escogí vivir, los días se desgranan paulatinamente, para no atragantarse de tiempo. ¡¡Cuán complejo es vivir en καιρός cuando te persigue κρόνος.
En cuanto al plan de vida, no lo he revisado últimamente, pero lo haré en la siguiente semana seguramente, pues también comenzaremos con las sesiones de crecimiento con Mayra Medina. Hoy, después de haber recibido mi título, definitivamente puedo pensar en comenzar a estudiar una maestría, algo que me permita ser docente a niveles superiores. Dentro de mí, considero que es una gran oportunidad para influenciar, no solamente una generación o dos, sino a los que seguirán repartiendo lo heredado entre quienes se asoman al futuro con ojos curiosos. Es decir, quiero dar clases en lugares como una normal o una universidad, compartir lo que he recibido en mi experiencia de vida con aquellos que en el futuro también estarán frente a un grupo.
En medio de la agitación y la incertidumbre que nos va rodeando, a veces como sutil niebla confusa, otras veces como violenta tempestad, yo sigo creyendo en este proyecto, en esta vida, en este Dios que –profundo misterio– sigue llamando, en medio de su silencio ensordecedor, esperando la respuesta del hombre. ¿Qué tendremos, qué haremos? Ojalá este nuevo año nos traiga más preguntas que resolver, más experiencias para enriquecer y ensanchar el corazón, más razones para creer, para esperar… Ojalá.