«Sueño con serpientes… con serpientes de mar,
con cierto mar, ¡ay!, de serpientes sueño yo»
Después de un tiempo, de hartarse del mismo esquema de destrucción amistosa que tenía que vivir diariamente, dejó aquellas tierras. Navegó por horizontes que jamás habría imaginado, pero que de igual forma lo alegraron y entristecieron. Amó y fue amado, luego trató de olvidar y ser olvidado… hasta darse cuenta que las buenas cosas, el corazón jamás las olvida.
Hoy está de nuevo ante esa disyuntiva. No quiere tomar ninguna decisión. Hoy más que nunca se siente solo en medio de aquellos que pudo y quiso llamar amigos… no sabe qué hacer. Y también su corazón está hecho un manojo de nervios, de imprudencias e inseguridades. Está al borde de perder el control de todo su universo. (Nadie ha dicho que eso tenga que ser malo)
«Mi unicornio azul, se me ha perdido ayer… se fue»