Quiero llenar con mi canto tus oídos,
que mis letras provoquen una suave sonrisa
y un ligero brillo en tus ojos preciosos
que me hechizan.

Que tus manos grandes y delgadas,
poseedoras de elgancia infinita,
recuerden el calor de las mías,
que tus dedos cobijen
y estremezcan mi piel con su toque.

Tus labios, inagotable fuente
que alivia mi sed y recompensa mis faenas.
Con suavidad y ternura me toman entre ellos.
Divina contemplación de tu hermosura.
Arrobamiento eterno, viaje hacia otro universo.

Yo me quedo aquí, yo me quedo contigo.
Mi corazón te lo tengo entregado y no temo decirlo
Sueño con la cascada que tu cabello imita.
Amo la forma en que lo luces
y me encanta cuando está cerca mío.
Su fragancia sensual que me fascina y me hace sentir vivo.

No te tengo, mujer; ni tú me tienes…
vamos bailando acompasados una danza
suave entre la nieve, a través de los bruma.
El cielo nos sonríe con su favor
y la tierra te besa los pasos junto a mí.

Tú de mi brazo, o yo de tu cintura,
corriendo esta ciudad, llena de luz;
con tu cabeza junto a mi corazón,
con tu palabra hpnotizando mis espacios…
haciendo que te busque y, ¡oh maravilla!,
te encuentre mientras nos media una caricia.

Gcemos esta chispa que nos mantiene juntos
entre los sueños que lo precedieron anhelantes,
y aquellos que mil años después lo añorarán.