Dijo un célebre guatemalteco:

«Duele verte con un tipo al que le faltan las ideas, y le sobran argumentos…»

ac Briseidam: querida mía… que tu corazón sepa luchar por lo que quiere… y ¡ya está!

Dijo un sabio hombre de la Argentina:

«Yo, que fui todos los hombres, menos el que añoró Lucía»

ac Carolinam: si he puesto la mesa y no has querido degustar el manjar, ¿por qué debo sentarme a llorar aquí? Habiendo un poco de vino, ¿qué puede importar una silla vacía? ¿qué puedo hacer?

Dijo un hombre de leyes, un patriota mexicano:

«El respeto al derecho ajeno es la paz»

ac Oaxacam: ¡qué lástima que ahora sólo diga «pa'» porque hasta eso le quitaron a nuestro patrimonio. ¡qué vergüenza!

Dijo un rey hebreo, padre del gran Salomón:

«El Señor es mi pastor, nada me falta»

ac ipso meo: ¡Hasta los taxis te para!… ¡nomás no abuses, mira que al final si puedes ser atropellado!

Y como dijo Topo Gigio:

«a la camita, a la camita»