Música de las esferas

Hace unos dos días, más o menos, soñé varias cosas raras. 

Primero, me encontraba en un parque, sentado en una banca cercana a una fuente de piedra. De pronto, sentí que el suelo se movía. Pensé que era un temblor, pensé que estaba en Oaxaca y se trataba de uno de los tantos temblores que nos mecen de vez en cuando. Sin embargo, mi sorpresa fue grande al ver cómo la piedra de la fuente cobraba vida y se transformaba en una figura humana, o humanoide, de proporciones bárbaras. ¡Era formidable! 

Luego, al seguirla, miré que las otras fuentes también se habían vuelto “humanas” y se estaban reuniendo en un lugar. Ahí también reparé en que no estaba en Oaxaca porque el lugar estaba rodeado por jardines y no habían muchos árboles. Las figuras reunidas parecían deliberar sobre algo importante. Yo las oía como gemir o gruñir. ¡Me recordó al consejo de los Ents en TLOTR!

Entonces, comencé a caer en un abismo, así, de la nada y como si la tierra me tragara. Veía estrellas pasar junto a mí. No tenía miedo porque el asombro ante un espectáculo tan maravilloso me sobrepasaba. Eran las luces más bellas que hubiera visto. Tornaban sus colores y hacían una armonía prodigiosa. Uno no sabía hacia dónde mirar de tanta hermosura. 

Al final, cuando caí, levanté los ojos para descubrir que estaba justo donde había empezado: en mi camita, con un cacho de cielo saludando mi mañana. ¡Vaya que se me fue el tiempo de sueño muy pronto!