Me has mirado

Ando por mi camino
pasajero, y a veces
creo que voy sin
compañía;
hasta que siento el paso que me guía, al compás de mi andar, de otro viajero.
No lo veo, pero está
si voy ligero, él apresura el paso:
se diría que quiere andar conmigo, invisible y seguro el compañero.

Poema completo

Siempre me remonta al noviciado.

«Ojalá la palabra “gracias” tuviese más letras para poder abarcar todas la serie de emociones que me invade ahora”. Nada de lo que soy lo debo exclusivamente a mí mismo aunque hubo un momento en el que ilusamente creí poder caminar solo y por mi cuenta. Cuando dejé la casa de mis padres, en 2001 después de terminar la preparatoria en Oaxaca, supuse que el camino terminaría en el punto en que me encuentro hoy. Ahora sé que no es así.

Una vez, hace algunos años, pensé que mi vida estaba ligada a cualquier cosa, menos a la vida religiosa y sacerdotal. Incluso me imaginé casado en una familia bastante divertida y poco convencional. El asunto es que la chispa absoluta, incendiaria, febril y avasalladora no llegó. Eso me esperaba en otro paradero, con el mismo rumbo, pero con otro nombre y mil rostros. Vivir entregado toda la vida me parece hoy una realidad tangible, posible y dichosa si mi existencia la llena Aquél quien se deja entrever en los niños y jóvenes que miro.

“Que la existencia sacerdotal sea servicio, especialmente a los más pobres”.

SS. FRANCISCO

¿y ahora, qué?

Ahora ¡tantas cosas!

Pero más allá de las actividades, está quien soy, como me lo ha recordado mi Obispo en su homilía. Mi persona queda en una dimensión de servicio alegre, en donde la Escuela Pía me lo pida. Por eso, los desafíos crecen y la vida se hace más compleja. Pero el cariño, el gozo y la promesa de Dios siguen ahí. Creo en Él y eso me sostiene.

Es verdad que ha sido un camino de muchas aventuras hasta este punto y que todavía queda la vida entera por delante. En realidad, siempre ha quedado la vida entera frente a mí. Hoy sé que mi famiia ha crecido y que mi corazón también porque de otra forma estaría incapacitado para tanto amor que recibo, agradezco y busco corresponder. Cada una de las personas que han ido acompañanado mis pasos es un girón de mí. Esta gran alegría tiene sentido completo porque la he podido compartir con las personas que tanto quiero, que forman parte de mi vida y que llevo presentes en el corazón y en mi oración.

Me temo que “todavía no me cae el veinte”, pero cuando así sea, sabré que uno dispone algo, mientras el plan de Dios rebasa nuestra más arrebatada imaginación.

“Jesús vio en ellos madera de apóstol… has de pasar por la vida de muchas personas”

MONS: CRISPÍN OJEDA MÁRQUEZ