una oración por nuestros difuntos

o

Misa de difuntos

Manuel Gómez Ríos

Señor,
Tú nos diste la vida
como un don maravilloso.

En el origen de esta entrega
a manos llenas
no cuentas con nosotros,
porque no existimos.
Todo es iniciativa tuya.
Plena explosión de amor.

Eres bueno, Señor,
cuando regalas a tus hijos
lo mejor que tenemos:
nuestra vida
la dejaste en nuestras manos,
como un cántaro
lleno de agua fresca para el viaje

Hoy el cántaro se ha roto,
ya gastado,
y el agua de la vida se derrama,
y corre como un río de Gracia
hacia tu encuentro;
y nuestra sed va dejando
reseco el corazón.

creemoS desde la muerte

Pero al menos
nos anima la esperanza
de que lo mismo que acogiste
la Vida y la Causa de tu Hijo,
has de aceptar la vida y la muerte
de nuestros hermanos
que han partido hacia tu casa.

En esta noche oscura
de la muerte,
nuestros ojos no ven,
cegados por el llanto,
pero resisten firmes, confiados,
que vendrá la mañana luminosa
de la Resurrección feliz
de tu Hijo Amado.

Gracias, Padre,
por sentarlo a tu lado,
en el hogar caliente de tu Casa,
mientras vamos caminando
nosotros a su encuentro.

Frase calasancia

[12-Mar-1639]

«Procuren todos, con mucha diligencia, ganarse el cielo. Que el tiempo es corto (1Cor 7, 29) y los violentos conquistan el cielo, y los negligentes apenas pueden salvarse.(Cf. Mt 11, 12)»