«El amor es la fuerza más humilde y más poderosa que el mundo posee»

«El mundo está cansado de odiar»

«Una vida sin religión es una barca sin timón»


«El amor es más fuerte que la violencia»



El que predica estas cosas no es ningún cristiano. Es Gandhi, el libertador y pacificador de la India. En su patria, los «parias» son despreciados y discriminados por parte de los ricos. Además, todos sufren por la dominación inglesa. Para colmo de las cosas, los hindúes y los musulmanes se odian y se matan.

Con su pequeña maleta de tela, envuelto en la sábana que le sirve de traje, sus huaraches y un bastón, Gandhi recorre la India y explica a todos el Satyagraha, palabra que significa: el mensaje de la verdad y el amor.

Ghandi saca su tremenda fuerza espiritual de la oración, el ayuno y el sacrificio.

El amor de Gandhi no teme ser encarcelado en África del Sur. Él resiste y anima a sus compatriotas a que resistan, no con las armas sino con el aguante y el valor. Finalmente, el 14 de agosto de 1947 India obtiene su independencia de Inglaterra.

Sin embargo, Gandhi sigue triste. En su tierra, debido a lasprofundas diferencias entre musulmanes e hindúes, todavía corre la sangre. De nuevo Gandhi viaja incansablemente, reconciliando a todos sus hermanos, a cualquier religión ellos pertenezcan.

¿Qué recompensa recibe Gandhi?
Hubo un joven que nunca le perdonó a gandhi el amar por igual a los musulmanes y a los hindúes. Aquel joven, el 30 de enero de 1948 le dispara a Gnadhi a quemarropa y lo mata.

Gandhi muere invocando: «¡Rama!… ¡Rama!…»; es decir: «¡Dios!… ¡Dios!»

Así fue el encuentro supremo entre Gandhi y el Dios que es Amor.