Frase oración Calasanz

México, D.F., a 14 de mayo de 2013

MRP E. Emanuel Suárez Serrano

Provincial de las Escuelas Pías de México

Te saludo colmado de la alegría pascual que nos mueve a entregar el corazón y seguir atentos al Espíritu que habita dentro de nosotros. Espero que estas líneas te encuentren con buena salud y ánimo en el servicio al que Dios te ha llamado.

Hace poco escribía para compartir lo que me había encontrado en los primeros seis meses de juniorato. Pedía entrar más plenamente a la vida escolapia y me vivía con mucha esperanza. Hoy, la palabra clave es “ESCUCHA.” Creo que ahí se encuentra mi proceso.

Mientras aguardaba la fecha de mi profesión simple, me preguntaba qué y cómo cambiaría mi presencia en la vida, en la casa, en la Escuela Pía. Yo no lo sabía pues no sé mi futuro y hace tiempo decidí no angustiarme por él. Sin embargo, me preguntaba por él porque, por un lado, temía que después de profesar mi vida no se moviera realmente y, por otro, porque el P. Julio había también lanzado esa pregunta.

Cuando supe por fin la fecha, mi respuesta fue que sólo lo averiguaría el ocho de abril. Sólo que para entonces también estaba seguro de que mi vida sí que cambiaría y que era un cambio que mi corazón me pedía, que podría asumir libre y consciente porque en el centro de todo estaba el Amor que me acompaña doquiera que voy. Sólo quedaba pendiente escribir los detalles.

Hoy me vivo más involucrado, un pelín al menos, en la vida de mi provincia. Me asumo en la trinchera en la que vivo: como junior. Desde ella voy dando mi vida con alegría. Yo siempre le he pertenecido a Dios, por su gran misericordia; pero el siete de abril dije: “Te pertenezco AQUÍ y AHORA” y con la mediación de la Escuela Pía, Él me tomó para sí. Me sé llamado a un camino más de mociones sutiles que de certezas absolutas. Y ya que me cuesta tanto a veces esta indigencia de Verdad, la escucha se ha vuelto crucial en mi proceso.

Ahí descubro a Calasanz como maestro de sabiduría. Me queda claro que supo escuchar más a su corazón que le comunicaba la voluntad de Dios para su vida. Su proceso me anima y me guía. Encuentro en sus palabras uno que otro jalón de orejas, también. Cuando destaca la importancia de la oración, de la escucha atenta del Espíritu; cuando habla con vehemencia sobre la importancia de la obra que el Señor nos ha puesto entre manos…

Me siento llamado a vivir atento al lenguaje de Dios en mi vida y me siento muy agradecido porque he aprendido mucho en estos meses. Estar a los pies del maestro, ser enviado a los hermanos y vivir entre ellos, volver para hablarle a Cristo de ellos y descansar a su lado: ése es el ciclo de todo hijo de Calasanz. Cada vuelta con compromete a seguir creciendo, a dejarlo todo por ellos, que son Él; por Él, que sale a nuestro encuentro en ellos.

Son estas mociones, este caminar, este deseo y esta búsqueda las que me llevan a pedir, aunque indigno, ser admitido a renovar mi alianza de Amor con Dios y para mis hermanos dentro de las Escuelas Pías y seguir madurando éste quien soy para mayor gloria de Dios y bien de mis hermanos.

Agradezco la atención prestada a estas líneas y me pongo a tus órdenes, aguardando la respuesta que el Espíritu inspire en su corazón. Sigo orando para que el Señor vaya guiando nuestra navecilla por estos tiempos que nos piden a veces más de lo que creímos que podíamos dar.

Un abrazo fraterno,

Otilio Ramón Herrera Ruiz de Ma. Auxiliadora Sch P.