Hay nuevos muebles en mi cuarto. El cubil tiene un nuevo librerito y un archiverito. Además, con la nueva voz de Nix, las cosas van mucho mejor por aquí. Listo para enfrentar el nuevo semestre, al cual por cierto me inscribí después de una larga aventura, pues con lo de las huelgas y las aptas autoridades académicas, pues bueno… pero en fin.

Era un altar, un pequeño y humilde altar con su peluche microbusero color rojo. Naturalmente el peluche quedó en el recuerdo y los libros ocuparon el lugar de las imágenes. Fue como el renacimiento, ¿saben? Ja, ja, ja. Bueno, estuve de carpintero aprovechando el puente del 5 de febrero. Algunos nuevos entrepaños, pequeños detalles que lo hacen ver mejor según yo. Acomodé los libros y me faltaba espacio para ciertas otras chucherías.

Hablé con mi madre sobre el mueble que saldría de mi cuarto. El vetusto mueble de Hermelo, un librero que llegó a la casa antes que yo, se convirtió en el nuevo trinchero de mi madre. Yo tomé una gabeta que tenía, obsequio de Dâ Carmen cuando partió al norte. Cambié la cerradura por una nueva y funcional, acomodé las chunches y todo estaba listo para la inauguración.

Oscar y Gerardo fueron los felices participantes, con una reunión de Logia. La voz de Nix renovada nos amenizó y las velas que adornan el librero hicieron el ambiente excelente. Además hay una pequeña mesa de servicio nueva. Es circular y se para sobre una base que me costó sangre hacer; me recuerda a las mesas de los cafés de cierto pasillo en cierta agradabilísima ciudad.

-Este es el año de las adquisiciones-
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Este post se retrasó porque mi máquina se quería volver loca. Ya no quería reconocer a San Google Bendito (patrono de los cibernautas) Pero Thali me ayudó mucho a solucionar este pequeño malentendido entre los novios. (Mozilla y Google)

Un abrazo fraterno.