Hay veces en las que no basta un strudel para dos y hay que compartir más, siempre algo más. Cuando de pronto te das cuenta de que a nadie le habías dicho esa parte de tu vida con tanta tranquilidad. Y que las heridas sanan al darles el viento que viene de otros lugares, al ver que conociendo al otro nos conocemos a nosotros mismos.
Hay veces en las que las tardes se van muriendo poco a poco, pero la luz sigue existiendo, porque la luz la creamos nosotros. Un tiempo de gracia en que aunque los horizontes se nublen o se llenen de oscuridad, la claridad de la palabra y de la risa sigue viva dentro del mundo que nos creamos para nosotros.
Y así, mientras voy recordando el sabor del mokaccino, el sonido de su risa, la sublimidad de sus ojos y la forma en que sus mejillas dejan paso a un pequeño mordisco del viento; pasan mis dedos e intentan hacer este tosco esbozo de prosa para conmemorar y agradecer una tarde muy especial.
Mil gracias, niña de chocolate.
Gracias a Ti mi keridisimo Oti, estuvo genial!!
El nombre es por el Master Jedi, sí.
Y tú… gracias por la visita y el comentario… aunque no entendí muy muy bien
pues para chacar el material,,,,,y por que el name de yoda,???
por el jjedi???