=> Mi padre fue al médico ayer. Lo encontraron mejor, gracias a Dios. Ya le dieron más tés y algunos jugos extra, para que lo repongan. Espero de verdad que vaya saliendo todo bien. Por lo pronto estuve solito el fin de semana porque mis padres se fueron a cobrar su pensión a Miahuatlán. Y hoy acompañé a mi madre al mercado, para comprar verduras que necesitaba. El viernes tal vez vaya con mi hermana por la fruta.

=> Luego de una pequeña deliberación, el esquema quedó listo para el Triduo Pascual. Tendremos cantos nuevos, eso me gusta mucho… le dará variedad al ministerio. Sin embargo, recurrimos a cantos algo tradicionales en nuestro estilo para los Quotidie Cantu. En fin, quedó muy bonita la hoja anoche.. ahora voy a corregir errores. Eso de hacer una página de cantos a las doce de la noche no es muy buena idea que digamos.

=> También ya casi están listas las playeras. Hoy es el último día para entregar a Columba. Espero que contemos con la participación de nuestros hermanitos. Se acerca la celebración del aniversario del grupo. Caramba, eso de cumplir años como nos obsesiona a los seres humanos.

=> Una pequeña anécdota… ja, ja. No, no es cierto. Sólo un chistesito para no tener pura noticia en seco:

Mi novia y yo fuimos a un motel de esos de paso a celebrar que se cumplían 24 horas de la última vez que habíamos ido. Al entrar vi que en la cabaña del lado estaba nada menos que el carro de uno de mis mejores amigos.

– Espérame un momentito -le dije a mi novia- vamos a reírnos de él.

En un instante y sin hacer ruido, le había quitado las cuatro tapas de las ruedas y los puse en la maleta de mi carro. Hecha la travesura, nos dedicamos a hacer otras travesuras aun más divertidas. Esa noche caí en casa de mi amigo como por casualidad. Cuando llegué, su esposa se ofreció a ir por unos refrescos y cuando se había ido yo aproveché para decirle a mi amigo:

– Adivina qué traigo en mi maleta.

Como él parecía no tener ni idea, agregué:

– Te quite las tapas de las llantas en el motel, para ver si así se te quita lo caliente y empiezas a respetar a tu esposa ¡guevón!

En eso vi que la mujer de mi amigo regresaba, así que me callé. Mientras ella repartía los refrescos, él le dijo:

– ¿Sabes qué, mi amor? Tienes mucha suerte, mi amigo se encontró las tapas que te robaron del estacionamiento del supermercado.

Ups….