¿Cómo que quiero visitar tu casa y me encuentro tapiada las puertas y ventanas? Que el pequeño can que me acompaña menea la cola y husmea… no halla y se entristece al ver mi cara larga. ¿Acaso no podemos ser amigos? ¿Qué te hice para que me abofetees de tal forma? Me quejo amargamente, te dejo así esta nota en tu puerta y vuelvo a casa… la que nunca te cerraré.

(Aunque sí hubo una vez en la que no supe si quería seguir posteando sobre mí para ti… debo admitir)