Esto de la tecnologìa es sorprendente. Lo digo porque cuando menos se lo piensa uno, las cosas evolucionan, la vida cambia y te lleva de corbata si no estás bien agarrado. Cuando iba en la secundaria, las máquinas más potentes eran «586», no cualquiera tenía una de ésas: en la escuela habían muchas «386» y éramos uno de los laboratorios mejor equipados de la zona; las impresoras eran de matriz de puntos (una cosa que hace un ruido infernal y tarda más que el peje para hablar) Ahora todo es «Core Duo» y las impresoras «Color Laser Jet» son la maravilla, aunque se han desarrollado nuevas y costosas monerías listas para seducir a cualquiera con mil y una funciones.
Estoy escribiendo desde mi pequeña NIX, a quien todos conocen por habladas 🙂 jajaja… pero bueno, lo importante del asunto es que esta preciosura está bien equipada y toda la cosa. La primera computadora que tuve fue -precisamente- una 586, que llegó en los tiempos en que el «Celeron» comenzaba a escucharse -y era muy caro- Hace unos días fui a una tienda departamental de papelería -muy roja y no diré el nombre- vi algunas novedades, todas muy bonitas y bla bla bla… pero sinceramente nada ha superado lo que he ido averiguando de una cierta amiguita que está en la mira. No sé cuándo la tendré en mis garras -digo, manos- pero llegará, eso lo sé: soy un testarudo 😐



