Déjame verte así, como soñada,
rodeda de esa tormenta que es tu pelo,
acariciando el aire con tus dedos,
sonriendo y con tu cara iluminada.

Un roce de esos fuegos
suaves, tibios y dulces,
el actuar de tu voz, aunque callada.
Tímida y bella flor tan perfumada.

Acaricio tu rostro y te dibujo
mientras la luz que irradias me fascina,
El aroma que emana de tu cuerpo
elixir embriagante que me anima.

Toca mi mano, enciéndeme en tu dicha,
vayamos, despleguemos nuestras alas,
quiero volar contigo y abrazarte
hasta llegar al sol que nos cobija.

¿Vendrás acaso en este vuelo al sol?