María nos guía

por Dic 23, 2018Dabarim, he pensado...0 Comentarios

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¿Qué nos enseña María en este domingo de adviento? Ella es la figura principal al cierre de este tiempo de preparación para la llegada de Jesús. Sus actitudes en el evangelio que hemos oído nos pueden dar ciertas pistas para alistar los últimos detalles ante la inminente Navidad. Ella escuchó el anuncio de parte del Señor, ha creído en él y puede llamarse dichosa porque lo ha hecho, y no se queda quieta después de esto, sino que se encamina presurosa a las montañas de Judea.

Justo antes del episodio de la visita que hace María a Isabel, tenemos el diálogo que tiene con Gabriel, enviado de Dios a Nazaret. Se trata de una invitación sencilla pero poderosa. Dios ha tomado la iniciativa –como siempre– para ofrecernos una salvación completa y duradera; la carta a los hebreos dirá: de una vez y para siempre. No obstante, es María el eje que permite este maravilloso cambio en la historia. Dijo sí. Escuchar el plan de Dios no basta si no somos capaces de asentir con toda nuestra voluntad a lo que nos pide. A través de esa afirmación, hoy podemos celebrar la Navidad con la alegría de sabernos liberados, pues Jesús ha venido para traernos paz, para santificarnos, para que vivamos felices.

Creyó. María es la mujer de la Palabra porque en su seno se desarrolló y tomó cuerpo la Palabra de Dios, en un misterio que no logramos entender completamente. María es la mujer de la Palabra porque ella acepta que la Palabra crezca y tome cuerpo a través de ella. Tú, ¿qué tan abierto y disponible te encuentras ante la Palabra que te pide dar el corazón entero? ¿Qué voces pueden más en tu corazón?: la libertad, la paz, el perdón y la justicia; o la esclavitud, la violencia y el rencor… Si María nos muestra cómo creer es porque ella logró ir descubriendo poco a poco lo que significaba la importante misión que había recibido. No estamos ante un acto mágico, sino ante el proceso de vida que tomó todas sus decisiones basado en ese sí fundamental.

Después, se encaminó presurosa porque quien ha recibido a Cristo, busca moverse y gritar alegre a los cuatro vientos que la vida es más profunda y valiosa después de encontrarlo dentro de nuestros corazones. María entra en modo servicio porque Jesús vive dentro de ella de manera radical y absoluta. ¿Cómo está nuestro medidor personal en el área de servicialidad? ¿Creemos que tenemos derecho sobre los demás por los favores que hacemos, o nos olvidamos cuánto hicimos para que nuestra mano derecha no sepa lo que hizo la izquierda?

María fue a las montañas de Judea, región de difícil acceso, fría, agreste. En estas fechas, nosotros podemos asumir ese rol también. Piensa en aquellas personas de quienes te has alejado porque las circunstancias de la vida así lo han marcado. A veces, los pequeños problemas crecen hasta convertirse en grandes montañas imbatibles. Sólo el amor encuentra caminos para llegar hasta lo más profundo de nuestro corazón y reavivarlo. ¿Podríamos hacer esto? En estos días trata de mandar algún mensaje a esas personas, sin pensar demasiado en el resultado, en que ellas tienen que contestarte, o que deben tratarte bien porque tienes buena disposición. Sin cálculos. Como María. Preparemos la Navidad. Ánimo y abramos el corazón.