ordenación de martín

Entre los nervios, la alegría, el olor a incienso, las palabras amigas, abiertas, unidas, llegamos a un hito en el camino de un hermano, también de nuestra familia. Hoy Martín es un presbítero escolapio y comienza una nueva andadura en el camino, con paso distinto y más responsabilidades, dotado de la Gracia amorosa que ha recibido el viernes. ¡Qué gusto haberlo compartido con la comunidad!

Don del espíritu
que ama a su pueblo

 

Tehuacán nos recibió con mucha alegría y muy buen clima. Fue un fin de semana cargado de emociones. Sentí un enorme gozo por participar con mi comunidad en el inicio de un hermano en su ministerio presbiteral. Pude saludar a mis hermanos que venían de varios lugares, sonrientes, esperanzados. Y también pude convivir un rato con mi madre y mi hermana, quienes hicieron el viaje desde Oaxaca para compartir este momento con la comunidad escolapia.

Escuché un par de ocasiones la frase «eres el que sigue», o «ya falta poco». Sigo intentando sintetizar, integrar todo estas experiencias en el proceso hacia mi propia profesión solemne. Quizás por eso mi ánimo fue más reflexivo, pensativo, que usualmente. «Esto no es más que el principio», me dijo mi hermana con gran sabiduría, durante la cena. Esa es la frase con la que me quedo, es el crisol que busca amalgamar temores y esperanzas: porque cuando comienzan nuevas sendas el corazón se carga de ilusión y oportunidades, se puede fortalecer ante los retos que siempre se nos presentan.

¿Dónde queda mi mundo interior después de esta experiencia? Me siento apacible, agradecido, y algo ansioso ante el gran compromiso que se acerca. Ya le dije a p. Jesús que quisiera que él dirijiera, en Celaya, mis ejercicios de mes. No lo noté tan etusiasmado con la idea, pero ya se verá. Me hace ilusión que así sea porque él fue mi primer formador, y Celaya fue la primera comunidad donde viví como formando escolapio. Creo que sería una forma linda de cerrar el ciclo formativo, pero lo pongo en manos de Dios: Él proveerá, siempre lo ha hecho.

Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor

Rito de ordenación

En el coro

Además, tuve la oportunidad de tocar en la misa de acción de gracias luego de la ordenación. Cantar es algo que me gusta mucho hacer, hacerlo con mis hermanos juniores es un privilegio y encontrarnos, fluir en la música, dar lo mejor que tenemos me recuerda lo bondadoso que Dios es con nosotros al darnos una comunidad.