Seran luz que brille en medio de las tinieblas.

06.MAR.1617

Paulo V, papa, 
a través del breve
«ad ea per quae»,
inicia la 
Congregación Paulina

Celebración

Descarga el esquema de celebración propuesto.

Encontrarnos en medio de la vida, con otros que sueñan también, como nosotros, una vida entregada con generosidad porque nos hemos sentido tan profundamente amados, que los pequeños nos toman el corazón y dejamos todo lo que somos para que ellos puedan crecer más cerca del mismo Amor que nos colma todo, es una bendición.

Los escolapios estamos en esta vida porque un hombre santo decidió que podía escuchar la voz del Señor en medio de los más pequeños. Eso fue un afortunado atrevimiento. Luego, en medio de los problemas y las argucias que el mal tejió para ahogar la verdad, tuvo la calma y el corazón lleno de confianza en el Señor. Esa fue la fuente de su tesonera paciencia

“Conviene que hagamos todas nuestras obras por amor”

JOSÉ DE CALASANZ

Ser escolapio es una oportunidad de escuchar siempre la voz que murmura dentro del corazón, hacer nuestra la promesa de Dios a Calasanz, salir al encuentro para hacernos pequeños con los pequeños. Vivimos una vida alegre, sencilla, llena de muchos retos y de bendición. Cumplir 400 años de historia nos llena de gozo, ¡claro! Sin embargo, me da la impresión de que la falta de “alharaca” se debe a un toque de realismo. Además de la vida en estos 400 años, estamos llamados a vivir cada día en la entrega, cada sueño que pretende una mejor vida para aquellos por quienes hemos consagrado nuestro tiempo, nuestras energías, nuestros temores…

y tanto nos preocupamos por vivir esto, que a veces descuidamos la promoción de nuestra historia. Tal vez nos hace falta mucho camino por ahí. Aunque reconozco que una de las «marcas de familia» viene de Calasanz y su modestia. Hijos de nuestro padre, no buscamos los reflectores, sino que gozamos al desgastar la vida entre los chicos; hacer nuestros sus dolores y sus alegrías. Con la sencillez de quien se descubre amado y deja todo por los favoritos del Señor. 

“He encontrado en Roma la mejor manera de servir a Dios, sirviendo a los más pequeños, y no la dejaré por nada de este mundo”.

JOSÉ DE CALASANZ