Ejercicios Espirituales

Constituciones 116

Transcurrido el tiempo de la profesión simple, el religioso declarará por escrito, su propósito de hacer libremente la opción de vivir en la Orden por toda la vida, en el lugar y oficio a que los Superiores le destinen para gloria de Dios y utilidad del prójimo. Haga entonces la profesión solemne, precedida de un tiempo de retiro y oración.

Reglas 202

Es responsabilidad del Superior Mayor que los candidatos, antes de la profesión solemne, dediquen un tiempo bastante amplio, un mes por lo menos, a una preparación especial. Durante ese tiempo, en retiro y oración, libres, a poder ser, de toda otra ocupación, dispónganse a su consagración perpetua al Señor. Los ejercicios espirituales de preparación inmediata han de durar al menos ocho días íntegros.

En la casa que me vio nacer

Buscando un tiempo a solas

¿Qué espero de este tiempo?

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Silencio

Siempre en la quietud el Espíritu se abre paso y late con fuerza. Entro en un tiempo de Gracia para poder conversar en lo más profundo de mí con Aquel que me ha llamado por su Amor.

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Sorpresas

La acción del Espíritu es sorprendente cuando uno se abandona como arcilla. ¡Es tan difícil! Deseo entrar en Ejercicios Espirituales dispuesto a dejarme sorprender. El Espíritu no está para cumplir expectativas.

Profundidad

Dejar que la acción del Espíritu toque lo más medular, lo más significativo, lo más hondo. Es un tiempo de Gracia para abrir por completo mi persona y fondear, revisar los cimientos mismos y ¡dejar a Dios ser Dios!

Todo un mes fuera

Estaré todo el mes de junio fuera de la rutina cotidiana, fuera de las redes sociales y de este blog. La intención principal es la preparación hacia una opción de vida fundamental. Hoy, según lo entiendo, entro a un tiempo especial de Gracia, donde el Señor espera por mí; no sé si lo que me espera es su silencio, o su Palabra. Sé que de este mes saldré distinto, sólo que no sé exactamente cómo.

No tendré la tecnología tan a mano como todos los días. Definitivamente quiero poder incluso darme un descanso, un respiro. A veces recuerdo que, después de todo, no soy un nativo de este mundo global de pantallas luminosas, sino un invitado que llegó antes de que se desarrollaran por completo. Me servirá no tener acceso a internet y esas comodidades.

Todo para hacer un hueco y dejar a Dios ser Dios en medio de mi vida. Quiero hacer una síntesis, no solamente del tiempo de juniorato, sino de la vida entera, de lo que ha significado mi historia personal y, en fin, de la relación entre Dios y yo en lo más profundo, en lo más íntimo, ahí donde las palabras no alcanzan para bosquejar una descripción. Por eso habrá silencio.

Ora por mí. Te lo pido. Gracias.