Los héroes matan la humanidad. Es necesario para alimentar el mito que inspira a otros. Hombres que aspiran a ser aniquilados en aras de su heroísmo. A fin de cuentas la “historia” no es más que la visión de los que miramos al pasado, no de sus protagonistas.
A últimas fechas nos encontramos que hay que descubrir al Ignacio olvidado de la revolución de independencia. (O la guerra de guerrillas con el más feliz de los finales) Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor. También fue Ignacio. Un hombre que lo era todo, menos aspirante a héroe. “La tele” nos lo ha ido desnudando de a poco –tal como lo hiciera la Inquisición en 1811. 
Que si era jugador, mujeriego, parrandero, liberal, ególatra. Que si se hizo llamar “Su Alteza Serenísima” (antes que Santa Anna :D) Que si pensó que estaba bien darle a la plebe el derecho a botín y masacre. (Luego porqué se espantaron los criollos) Y los lógicos “hubieras” que nuestros “ilustres historiadores” nos dicen en “la tele”… 
Yo digo que los mexicanos basamos nuestro fervor patrio en cosas tan contradictorias que a veces me cuesta trabajo entendernos. Somos como huérfanos tratando de cobijarnos bajo las alas de cualquier águila que vemos. (Será que nos olvidamos de la azteca) Nos pasamos la vida lamentando lo mal de nuestra situación como país, pero cuando viene la hora de ser honestos y dejar nuestro granito de arena, hacemos mutis. Habría que poner en el diario un anuncio: “Se solicitan Mexicanos” y ver qué pasa. 
Que viva México. Sí. Un México con valores que de verdad puedan presumirse. 
– La familia que permanece unida en la desgracia y en la dicha.
– La madre que saca a los hijos adelante a pesar del “padre”.
– La mujer que levanta la cabeza y dice “basta” (aunque su grito no involucre a Fernando VII)
– La comunidad que se organiza para crecer sin envidias ni mezquindades.
– El hombre que sale todos los días dispuesto a seguir por un camino recto.
– El político que sacrifica “imagen” por preocuparse por su gente. (especie en peligro)
– El padre que sabe responder a los suyos en momentos de fuego.
– La solidaridad que va más allá de dejar una lata de atún para los “damnificados”
– Los que sueñan que podemos ir más allá… y se comprometen en ALGO ESPECÍFICO
– Los que respetan y toleran la variedad de razas, géneros, culturas y creencias 
– Los que, más aún, tratan de aprender de esta variedad para llamarse MEXICANOS
Un país de manos abiertas y sangrantes. No de mártires, sino de héroes. No de charros y ladinos, sino de Mexicanos auténticos. No de borrachos de cantina, sino de tenores famosos. No de viejas chismosas, sino de mujeres de éxito. No de políticos mezquinos y corruptos, sino de sociedades organizadas en pro del bien común. (A pesar de esa clase política) Un país que acuñó la frase de “Mi casa es tu casa” o “Le ponemos más agua a los frijoles”…
El rescate de México lo construirá su propia gente. Ya lo hizo 200 años atrás. Y lo volvió a intentar hace 100… ¿Qué pasará ahora?
Y tú, querido lector: de todos los festejos, de todos los Méxicos, ¿cuál viviste?