¿En qué consiste el amor?

por May 6, 2018Dabarim, Recursos0 Comentarios

¿Te has preguntado alguna vez por qué eres capaz de amar? De alguna manera, todos los seres humanos nacemos con esa capacidad, ¿no es así? Luego, desarrollamos a lo largo de la vida según las experiencias que nos van construyendo –y la forma en que las procesamos. El amor es algo que tenemos en común todos los seres humanos.

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Entiendo el amor como una fuerza poderosa capaz de obrar milagros en los corazones más encallecidos, de suscitar el sacrificio generoso en los corazones más nobles, de despertar el asombro y la ternura en los corazones más sencillos. Da sentido pleno a nuestras vidas porque cada día nos regala razones para esperar y creer que un mejor mundo es posible y que lo construimos con pequeños gestos amorosos.

El amor va más allá de nuestros límites humanos, siempre está retando a nuestras voces egoístas, a nuestro orgullo. Rompe nuestra lógica y nos enseña que perdiendo se gana o que los pequeños son los mayores en el Reino. Poco a poco nos va horadando las entrañas para que sean hogar de la Misericordia: el amor que perdona, comprende, acoge y se alegra. Y se expresa a través de nuestros cuerpos, nuestros gestos, nuestras palabras, nuestro silencio y nuestros sueños. Rompe las barreras que nos separan, las que construimos porque tenemos miedo a que nos lastimen, a que no nos acepten o nos menosprecien. El amor nos muestra el verdadero camino de la vida feliz, la vida eterna.

Por eso pienso que el amor sólo puede venir de Dios. El amor es la chispa divina que guardamos todos en el corazón. ¿Quién nos enseñó todo eso? Jesús lo hizo, con su vida y sus palabras. Si lees con atención el Evangelio te darás cuenta por ti mismo del gran amor con que vivió. Hoy escuchamos dos grandes verdades: el amor consiste en que Dios te amó primero y te ha llamado a la vida. Por eso nada de lo que hagas “convence” al Padre para que te ame; ¡Él ya te ama! Y además, hemos sido llamados para ser amigos de Jesús. Eso porque nos ha mostrado todo lo que el Padre le ha dicho. ¡Él nos enseña cómo amar!

El amor que nos muestra Jesús se entrega por todos, perdona, acoge y es paciente. Este mundo nos llama a vivir el día como si fuera el último, con lo que se justifica que cada uno se entregue al primer impulso que le venga en gana, so pretexto de estar defendiendo su libertad, su versión de la verdad. Invita a obedecer a mis impulsos, que hoy están y mañana cambian, hacer lo que yo deseo sin importarme los demás, o buscarme solamente a mí como si viviera en una burbuja, a ignorar la realidad para convencerme de que puedo ser bueno en solitario… ¡Todo eso no es amor! Eso es una de las formas más finas de egoísmo que existen.

Jesús nos llama a vivir el día como si fuera el primero. Apostamos por el futuro, la vida, la paz, el perdón, construir, escuchar, el esfuerzo diario y el sacrificio cotidiano que encuentra sentido en el llamado a vivir como Jesús vivió, amarnos unos a otros como Jesús nos ama. El que vive cada día como el primero no se cansa con la rutina, sino que descubre en medio de ella las pequeñas huellas que el Maestro ha dejado para mantener viva la esperanza. Ése da fruto abundante que permanece en el corazón de quienes se han sentido amados por él. Y tú, ¿vives como amigo de Jesús, o como cómplice de ti mismo?