Hoy estuve caminando un poco… por diversas y muy felices circunstancias. Mientras andaba, mis pasos se acompasaron con las melodías de mi cajita de música; así que este post es porque me quedé con varios estribillos, con varios recuerdos que no puedo prender simplemente porque ya es tarde y no pienso ir por unos tabacos a la esquina. Ja, ja, ja.

“I closed my eyes…” de cuando vi por primera vez a Adriana, con su cabello recogido con una dona azul, su playera de la prepa y una falda abajo de la rodilla… sí, eran otros tiempos y todo se pierde en el tiempo, somos polvo en el viento.

“…cura una canción cualquier ausencia y aligera la impaciencia de regreso hasta tu abrazo” Querido lector, ¿habrá una segunda para nosotros? ¿o la vida simplemente nos mantiene en la bruma del suspenso por extrañas e inextrincables razones? Yo no estoy impaciente -todavía- “Hera mutando despacio de diosa a mujer”

“me gusta ir con el verano muy lejos…no soy de aquí ni soy de allá” Porque si hay una canción que me puede definir es ésa precisamente. No porque haya estado en muchos sitios, ni porque me sienta fuera de lugar, sino al contrario: mi casa es el mundo, soy un hijo amado de Un Padre que me regaló su casa para vivir un rato. He ahì mi justificación para tantas travesías.

“¿Qué necesita un ser humano para no alejarse de sí?” Silvio pone la coyontura de enfrentarte a quien quisiste ser, y que por miedo, hartazgo, dolor, indolencia y más simplemente se quedó en el tintero, como un tibio intento por cambiar tus estrellas. Hay pausas, heridas y batallas que pasan factura en ciertas noches. -pero ya no hay dolor, sólo contemplación-

“Pero no dejes de ser la niña…” Al caminar de la mano de mi ahijada, comprendí de pronto qué grande es la responsabilidad de la paternidad. Me estremecí. Verla sonreír, levantarse después de que se me resbaló de la mano, sin guardarme ningún resentimiento por haberla soltado, sino brindándome el brillo especial de sus ojos grandes: fue una tarde hermosa, fui feliz.

Sí, sí… por eso es que este blog es la parábola de un caminante.