Todo cambia y se transforma, pero el Amor permanece.

Estoy al inicio de año. Lo pasé aquí, en Celaya, a diferencia de los años anteriores, en los que tuve la dicha de compartir el paso de año con los hermanos de la comunidad del fraccionamiento Trinidad de las Huertas, en la capilla donde sería ordenado, con el tiempo. Me ha gustado mucho poder compartir con las personas de Celaya nuestro fin de año.

Vaya 2019 y la riqueza de nuestro corazón. Me ha dejado una gran alegría. He podido compartir un sinfín de aventuras y experiencias con personas maravillosas, que el Señor ha puesto en mi camino. Cruzar vidas con gente de Veracruz y Celaya ha significado una gran bendición para mis primeros pininos como sacerdote escolapio.

Descubro que no soy tan fiel como habría pensado, que me cuesta trabajo alguna cosa más que otra, y que mi personalidad de claroscuros, aunque muchas veces quisiera servir con todo el corazón, falla mucho. Entonces recuerdo que mi fragilidad está ahí para que recuerde que el tesoro no es nuestro, que lo llevamos en vasijas de barro, que basta poner el corazón honestamente en nuestro empeño y dejar a Dios ser Dios.

Este 2020 será un año muy interesante, también. Tal parece que el Señor hace patente su promesa de mantenerme peregrino en este mundo. Sin bases, sin más lazos que los del amor en mi corazón por todas las personas que existen en mi vida. Entonces, seguiré haciendo girones mi corazón por todos lados: pan repartido, felizmente fraccionado…

Sopla el viento mientras escribo estas líneas. Tengo pensado ir publicando más seguido en este espacio. Me daré el tiempo, espero, con un poco más de disciplina y dedicación. Ojalá que el Señor me dé la oportunidad de hacerlo.

Recibí el año apasionadamente. Espero vivir el año con la alegría y entrega que me brotan del corazón. Comprendo que mi limitación quizás haga que parezca que amo menos, que estoy ausente o lejano; pero sé que donde yo fallo tanto, el Señor seguirá sembrando luz para que todos juntos seamos suyos enteramente: Que Él mismo bendiga nuestra senda y nos señale el Camino. Amén. Feliz año a todos.