Te doy gracias, Señor, porque eres bueno
y tu amor para mí es infinito. 

Me has rodeado con ternura y alegría
desde mi nacimiento
y con tu Mano me has hecho maravillas. 

Tú pusiste juntos un padre y una madre
que me dieron su amor y su cuidado.
Tú me diste una hermana
que me mostró el mundo por primera vez.
Tú me hiciste venir en el seno
de dos familias grandes, unidas, alegres. 

Tú me has salvado de mis soledades y mis tristezas.
Siempre hubo un ángel a mi lado
para ayudarme a caminar y mirar adelante. 

Tú me diste dones para seguirte;
para ocupar un lugar especial en mi familia,
en mi comunidad, en el mundo. 

Tú me has llevado a lugares brillantes
y a lugares oscuros para darme lecciones
y expandir mi corazón.

Aquí estoy, Señor. Hoy te doy gracias. 

Gracias, Señor, porque me recuerdas
que estoy vivo para ser feliz
y para acompañar a mis hermanos
en el camino a nuestra felicidad. 

Bendito seas por siempre, Señor. 

Amén.