Encontrar esperanza

en sus rostros felices

es reavivar la llama

de los votos que hice.

Muchas gracias, muchachos,

por el esfuerzo, tiempo,

ilusiones y risas.

 

Porque la lucha sigue

y un corazón dispuesto

a cargar con la cruz

alegremente vive.

Porque el amor llena

cada hueco del alma

y la anima a seguir.

 

Cuando vuelvan a casa,

recuerden que su luz

debe brillar muy alto

porque Cristo los llama

a vivir diferente

a todos los demás.

¡No se rindan!

 

¡No dejen que otros digan

que no vale la pena

ir en busca de Dios!

Escuchen el grito que

anuncia nuevos tiempos

y lleguen a la obra

de la mies del Señor.