Con miras al adviento que ya se nos viene encima, fruto de las charlas de un curso al que asistí hace poco, y pensando en cuán complejo puede ser el modo de vida que he elegido seguir… me vinieron estas palabras para intentar el verso y, desde ahí, expresar el cúmulo de emociones, pensamientos, sensaciones, impresiones que llevo dentro.

¿Cómo mirarte, Cristo
si mis ojos
están todos nublados?

¿Cómo buscar tu rostro
si mis manos
están encadenadas?

¿Cómo seguir tu senda
si mis pies
están hechos de plomo?

¿Cómo te puedo dar
mi corazón si
está lleno de dudas?

¿Cómo podrás ser rey
de mi universo
si el orgullo y el miedo
me carcomen por dentro
y pervierten tu Amor?

Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
Dame un aceite nuevo
que afloje el corazón
que tanto yerra.

Úngeme Tú, Señor,

alimenta esta espera.
Dame del agua nueva
que me anime los pies
y rompa las cadenas.

Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
Dame la clara luz
que cambie mi tiniebla
y oriente al corazón.
Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
De Ti todo lo espero,
por Ti soy lo que soy,
para Ti vivo. Amén.